Buscamos entre todos los rincones de nuestra cueva.
Nos estiramos en nuestras camas, sabiendo que no pensaremos lo que realmente acabaremos soñando.
Al día siguiente abres los ojos. Ellos estan humedicidos.
Piensas en toda la noche. Un sueño que te trae a tu corazón. Te estrujas fuerte el pecho con las manos. Respiras hondo y te relajas.
Piensas en ese pequeño momento de felicidad. Te hace saber que desearías seguir durmiendo y dejar el mundo que te rodea, solo para estar con esa persona.
Analizas los pasos de tus últimos años. Queda poco para el fin de año, y sonríes.
¿Qué tan grande es tu corazón? Piensas que te explotará cuando estás junto esos momentos. Los estados de verdad insegura, porque ya sabes como acabará al fin y al cabo. Disfrutarás los últimos meses. Luego ya tendrás tiempo de llorar cuando todo desaparezca de tu presente. Y te reirás, una sonrisa para todos los recuerdos.
Todos se irán. ¿Acaso no lo sabías? Aquello que te mantenía, te mantendrá para tus siguientes pasos. Debes aprender a respetar a los otros, sus pasos. Quieres seguirlos, pero no es suficiente el querer.
Y serás feliz, lo juro. Porque su felicidad es importante, quieres ver una sonrisa. Aquella que te mantendrá firme a todo.
Cuando quieras hacer marcha atrás, piensa en él u ella. Son como otra estrella. Mirala, contemplala. Es tan cálida. Que grande, que impresionante sentimiento. Disfrútalo. Suéñalo, deséalo.
Apartas la vista de este texto. Parece que te hayas evadido de tu alrededor. Empiezas a sentir como has soltado palabras de tu interior. Deseas que te lean, que lo entiendan. Que te respeten por ello o, quizás que te aplaudan. Pero ya da igual. Déjalo todo. Manten tus palabras en ti, y suéltalas en tu folio. Releerlo. Te mantendrá en lo cierto. Escucha, observa, tócalo, siéntelo, degústalo.
Ahora, déjate llevar por lo que sientes cuando vayas al mundo real.
Luego, ya tendrás tiempo de llorar.
dimecres, 24 de desembre del 2014
Mantenerlo
dijous, 18 de desembre del 2014
Aprenderé...
No volveré a pedir perdón. No volveré a intentar olvidar la voz. No volveré a disimular. No volveré a decir otra vez adiós. Cambiaré a no volveré con el no podré. Me atreviré, si hay razón, a decir que no. Mancharé de tinta negra lo que fueron. Que los recuerdos, cuando lo necesite, ya los veré. Guardándolos en el fondo del último cajón, sin esforzarme en agacharme para olfatear todo aquello que guardé o guardaré.
Cambiaré mi nombre, mi dirección. Me iré y nunca volveré. Aquellos que me busquen, en ese momento, por alguna razón, me ocuparé de que me reconozcan si no hay otra opción.
Mataré para llegar al hambre, sin apetito estoy porque ya me cansé. Alejo mientras extraigo lo poco de mi que os dejé. Olvidaréis que estuve, o que pronto estaré. El tiempo hará el resto, en un espejo lo captaré.
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Puedo saber el porqué. El cuándo, el dónde, el qué y el quién. Me mata, aun sabiendo que no puedo quererlo más. El quererlo no se marchita, el desearlo me mantiene cada noche de pie. Me ata muñecas y tobillos, para así no poder escaparme. Huir y no volver. Escalar y no caer. Caminar y no sentarme. Tropezar y levantarme. Luego suspirar. Callar. Mirar.
No llorar delante de nadie más. No por orgullo, si no porque no lo sé hechar.
dimecres, 10 de desembre del 2014
Sleeping
Quizás hice bien, quizás hice mal. Quizás fui demasiado rápido, doblando mis pasos hasta chocar. No me arrepiento. Al fin y al cabo es lo que siento.
Y piensas, viendo que durante todo ese tiempo, esa persona es como un hogar. Como la sábana que te ayuda a dormir más tranquilo, como el silencio que tanto deseabas después de tanto ruido. Como es claramente, alguien distinto. La única persona que te desplaza del montón. Que es sincera, cuando puedes expresar el "tal como soy".
Alargas tus garras, aquellas que se denominan por descontrol. Das gracias por no haber hecho lo peor. Luego te acurrucas, pensando que sabías y sabes, que la gente no comprende lo que ocurre, y encima se sorprenden. Te hablan de la madurez, de saber, aclarar, olvidar, dejarlo un tiempo a un lado. ¿Pero que pasa si en ese momento necesitabas explotar?
Algun día reclamaré mi orgullo, y me iré lejos. Esto no tiene ningún sentido, los nuestros no quieren hacer daño, de eso de los demás nos distinguimos.
Ahora, mi fuente de esperanza seca está. ¿Toda la abundancia perdida se encontrará?
Me fui, gritando en medio de una isla desierta. Caí y me volví a levantar. Pedí ayuda y desaparecí de ese lugar volando, sin nadar.