dijous, 19 de febrer del 2015

Me equivoqué...

Te das cuenta cuando creces. Y las cosas cambian. El tiempo, el lugar, la gente que te rodea. Te entra pánico retomar por segunda vez un camino. Lo sabes, porque recorriste tres veces una misma vía, hasta perder la cabeza y dejarlo de lado por un tiempo.
Querer decir lo que piensas y no saber cómo, cuándo y, sobretodo con quién. Gastas la mayor energía pensando que podrías haber contado la verdad, pero ni siquiera eso funciona.
Entre todo lo que me queda por vivir, y ahora, hay un avismo. Busco un puente, pero están todos rotos. Te vas volviendo ciego y alejas aquello que te obliga a enfrentarte a situaciones. Reconozco que la he cagado, que me la he jugado, que he perdido el uso de la razón en muchos momentos. Pero la cordura se mantiene aun así.  Notas como si el mundo se alejara de ti, cuando está a medio paso de tus barreras.
Pero da gusto. Da gusto equivocarte una y otra vez...

dilluns, 9 de febrer del 2015

Primavera

Tras un aliento de primavera cercano, veo a una gata maullando a mi luna con descaro. Tras el hollín de la chimenea, devastadoras maderas que calentó por completo nuestras cabezas.
Soñaba a la orilla de la playa, junto el frío de invierno. Oigo el aliento de primavera.
Las muñecas frías, la niebla. Las noches en vela. Cuánto querría yo que mi luna volviera.
El polen de alergia no tolera. De ganas de marchitar rosas y claveles en primavera.
Escucho como entre aulas, la brisa de verano nos altera. Cuántas razones más daría para que un desconocido volviera. Otros ojos marinos, otros más marrones, o quizás los más caprichosos. Deseando atravesar más de mil fronteras.
Llegó el verano de mis difuntos dotes de sueño. De acercarme otra vez a la orilla, a observar puestas de sol con empeño. A que un extraño me recite Antonio Machado, a que me digan te quiero. Pero solo cuando todo allá acabado.

dissabte, 7 de febrer del 2015

Home

Tras la niebla seca de invierno puedo ver desaparecer las huellas tras de mi. Y entonces lo recuerdo, ahogandome entre ramas. Daría gusto esperar toda una eternidad, revolcarme entre las llamas y arder hasta transformar mi persona. Daría gusto mirar la puesta de sol mientras cerramos los ojos a la realidad.
Ahora respira todo lo que puedas, todo lo que el mundo te ha prohibido. Acaso es tarde para una noche más de juventud. Lloraré todo lo que pueda, todo lo que mi cuerpo deseaba. Me siento a gusto otra vez, sonando una melodía des de la lejanía de nuestras sombras pasadas. Des de la punta de mis pies hasta mis orejas. Ellas oyen como se alejan, como desaparece la agonía, la nuestra, la vuestra, o de cualquier insecto esquelético.
Oh, dios mío. Te quiero como la última vez, pero se ha agotado la calma de nuestros tiempos, solo existe la propia.
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Abres los ojos,
Acaricias tu piel de algodón.
Escucha nuestros alientos,
Callados a nuestro don.

Chispas eternas,
La noche de la pobreza.
Personas soñadoras,
Desatandose de una calle estrecha.

Pido, por favor, no podéis destrozar el hogar de aquellos que sueñan en sus techos y lechos pasados.